Cuando la lucha es con el miedo o la tristeza

Las emociones tanto positivas como negativas son necesarias para nuestra sobrevivencia, y lo paradójico es que cuando

Solo aquellos que pusieron toda su energía en sacar estas emociones de sus días sabrán lo que es sentirse limitado por ellos.

En mi galería encontré estas dos fotografías que hablan por sí mismas. Ambas las tomé porque me impresionó la belleza, aunque cada imagen transmite algo diferente, no dejan de ser hermosas.

Y me trajo a la memoria ocasiones en que nos encontramos en circunstancias menos agradables de nuestra vida o experimentamos emociones de las cuales deseamos huir o no tenerlas y sería como decir que el día nublado no debe de existir.

Con frecuencia acuden a consulta personas porque buscan no tener ciertas emociones, luchan con toda su energía para evitarlas y no experimentarlas, por ejemplo pensamientos de no querer comer cuando te sientes con unos kilos de más o algún miedo a alguna situación y buscas evitar tenerla o sentirlo.

“Donde pones la atención pones la energía” de tal manera que estas emociones se van intensificando a tal medida que hacen que la vida deja de ser funcional, los niveles de ansiedad son un impedimento para desarrollar actividades básicas y cotidianas.

La misma experiencia pude observar en varias ocasiones con personas en proceso de duelo,  recurren a consulta porque alguien le dijo que no debería sentirse triste o se auto diagnosticaron depresión a semanas de haber perdido un ser querido.

Las emociones tanto positivas como negativas son necesarias para nuestra sobrevivencia, y lo paradójico es que cuando luchamos para eliminarlas se intensifican, por eso dice que donde pones el foco pones la energía y eso se multiplica.

La falsa publicidad de sobrevalorar los estados de euforia o la venta de la eterna felicidad crearon el rechazo y la incapacidad de gestionar las emociones negativas o consideramos estar sintiendo algo no normal. Las personas que están en esta situación consideran las emociones negativas como algo no normal y se evalúan como que están mal, algo no está bien con ellos y la frase común que se dicen es “no estoy bien porque tengo días muy tristes”.

Es natural tener días menos agradables y es humano estar tristes cuando perdimos un ser querido, permítete llorar.

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Los consuelos que se le dan a una persona que está en un duelo pueden muchas veces resultar no  adecuados porque nos desespera lidiar con alguien que llora, no sabemos lidiar con la tristeza, por esa etiqueta negativa o mala fama que se le atribuye, por lo tanto evitemos  decir:

  • No llores, estarás bien
  • No estés triste, está en un mejor lugar
  • Está mejor ahí, ahora ya no sufre
  • Sabes que está en un mejor lugar, si fue la voluntad de Dios debes aceptar
  • Etc

En muchas ocasiones las personas incluso se sienten tan culpables por sentir emociones como la tristeza, el miedo u otras porque se consideran débiles espiritualmente lo que hace que su dolor y malestar aún sea mayor.

Abraza esas emociones y esos pensamientos, no te resistas a ellos, lee su mensaje y que propósito tienen en tu vida y para que consigas hacerlo es cierto que te recomiendo el acompañamiento profesional.

Las emociones negativas por lo general son muy intensas a raíz de una experiencia traumática que queda en nuestra memoria y estas situaciones requieren una resignificación que es una herramienta cognitiva conductual muy eficiente para estas situaciones.

Así como hay días radiantes de mucho sol, también hay días nublados, lluviosos, tormentas y todos los días y cada situación es imprescindible para mantener el equilibrio en el planeta, así como cada experiencia es necesaria para mantenerte en equilibrio tu experiencia en esta tierra.

Las emociones negativas también son buenas, también son tu amiga de viaje en esta existencia, están para cuidarte, protegerte, no las menosprecies, ni quieres evitarlas.

Por ejemplo una paciente descubrió que los pensamientos sobre su alimentación que ella resistía y quería no tener la ayudaron a cuidar su alimentación, recuperar su peso, recuperar energía y retomar las actividades que tanto disfruta hacer. 

Otra paciente pudo agradecer el miedo que surgió a raíz de una maniobra peligrosa en la autopista y que casi le costó le vida porque le llevó a valorar la vida, a disfrutar cada momento y estar más presente, prestar más atención al manejar y no distraerse, no ir con tanta prisa y apreciar el viaje.

Y tu….¿que aporte positivo tienes en tu vida a raíz de esta emoción?

Este artículo no sustituye tu evaluación con un profesional.

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